Un deseo profundo vive en mí: ser un día el
rostro de una sombra sin imagen alguna, y sin historia. Ser solamente el eco de
un canto apenas acorde que señala a sus hermanos. La libertad del espíritu.
Atahualpa Yupanqui.
Música hay
mucha, y la encontramos regada por todo
el universo, expresándose con sus
armoniosas melodías y un sinfín de mensajes, que hablan de diversos tópicos y
tocan todos los temas posibles de la vida. Pero hay que tener la dicha, y por
consiguiente la fortuna de tropezarse con aquellas que el alma anhele, el espíritu
contemple y todo el cuerpo celebre mientras se está escuchando.
